El Reino pacífico de Dios

En nuestra reunión de 6 de noviembre de 2016, estudiamos sobre el Reino de Dios. Clic aquí para el artigo de la revista El Alba.

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Consideraciones sobre el tema del bautismo

Textos de la Biblia que hablan del bautismo:

“Y EN aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, Y diciendo: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado. Porque éste es aquel del cual fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: Voz de uno que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, enderezad sus veredas. Y tenía Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre. Entonces salía á él Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán; Y eran bautizados de él en el Jordán, confesando sus pecados. Y viendo él muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venían á su bautismo, decíales: Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado á huir de la ira que vendrá? Haced pues frutos dignos de arrepentimiento, Y no penséis decir dentro de vosotros: A Abraham tenemos por padre: porque yo os digo, que puede Dios despertar hijos á Abraham aun de estas piedras. Ahora, ya también la segur está puesta á la raíz de los árboles; y todo árbol que no hace buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Yo á la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego. Su aventador en su mano está, y aventará su era: y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.” (Mateo 3:1-12)

“Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo del arrepentimiento para remisión de pecados.” (Marcos 1:4)

“¿PUES qué diremos? Perseveraremos en pecado para que la gracia crezca? En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él á muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.” (Romanos 6:1-4)

“Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados á una misma esperanza de vuestra vocación: Un Señor, una fe, un bautismo, Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.” (Efesios 4:4-6)

“En el cual también sois circuncidados de circuncisión no hecha con manos, con el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncisión de Cristo; Sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también resucitasteis con él, por la fe de la operación de Dios que le levantó de los muertos.” (Colosenses 2:11, 12)

“Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se llegaron á él, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. Y él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra. Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, ó ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? Y ellos dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis; y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados. Mas que os sentéis á mi diestra y á mi siniestra, no es mío darlo, sino á quienes está aparejado.” (Marcos 10:35-40)

“A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como demanda de una buena conciencia delante de Dios,) por la resurrección de Jesucristo.” (1 Pedro 3:21)

“Y estando juntos, les mandó que no se fuesen de Jerusalem, sino que esperasen la promesa del Padre, que oísteis, dijo, de mí. Porque Juan á la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo no muchos días después de estos.” (Hechos 1:4, 5)

“Y ACONTECIÓ que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, andadas las regiones superiores, vino á Efeso, y hallando ciertos discípulos, Díjoles: ¿Habéis recibido el Espíritu Santo después que creísteis? Y ellos le dijeron: Antes ni aun hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué pues sois bautizados? Y ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Y dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, es á saber, en Jesús el Cristo. Oído que hubieron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Y eran en todos como unos doce hombres.” (Hechos 19:1-7)

***

De acuerdo con lo que leemos, el bautismo de Juan Bautista no es lo mismo que el bautismo de los cristianos. Juan comenzó a predicar la penitencia y la confesión de los pecados para que la gente, con un corazón limpio, recibiera al Mesías que iba a venir pronto.

En cambio, el bautismo cristiano significa, sobre todo, una nueva vida, un nuevo nacimiento. Jesús dijo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5)

Con el bautismo de Cristo nacemos a la vida de hijos de Dios: Por el bautismo cristiano, somos”hechos participantes de la naturaleza divina”. (2 Pedro 1:4) Realmente, “somos hijos de Dios por adopción”. (Rom. 8:16; Gál. 4:5). Desde ahora en adelante llevamos grabado en nuestro corazón el sello de Dios, y podemos clamar a Dios diciendo: “Abba, Padre!”, que significa “Papito”:

“Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre. Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo; si empero padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” (Romanos 8:15-17)

Aquí están algunos artículos seleccionados de El Alba sobre el tema del bautismo:

Un Solo Cuerpo por el Espíritu

El “cuerpo de Cristo” está compuesto de muchos miembros diferentes, pero hay sólo un espíritu—el Espíritu Santo de Dios, que debe reflejarse en cada uno de ellos. El estándar para determinar si este espíritu se encuentra en cada creyente consagrado pueda descubrirse mediante la aplicación de los siguientes criterios: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús.” —Fil. 2:5

Cuando nos rendimos a la voluntad de Dios, nos guiará de muchas maneras—cómo pasamos nuestro tiempo, la forma en que usamos nuestros talentos, las cosas que decimos, adónde vamos a ir, y lo que vamos a hacer. Su dirección regirá todo nuestro ser. Si hemos dado nuestro todo en consagración, entonces, será verdad que estamos muertos, y nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. (Rom. 6:3,4; Col. 3:3) Este “entierro” por el bautismo en la muerte de Jesús significa renunciar diariamente nuestros objetivos, esperanzas y ambiciones terrenales. Si somos fieles en hacerlo, no sólo estaremos caminando en novedad de vida ahora, sino también tendremos la esperanza de una gloriosa recompensa celestial en el reino de Dios. —1 Cor. 15:49

http://www.dawnbible.com/es/2015/1506ib14.htm

Una Nueva Criatura

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”
—2 Corintios 5:17

ESTE MARAVILLOSO PASAJE de la escritura revela con claridad que el llegar a ser un cristiano implica mucho más que una reforma de corazón y vida, es obtener la salvación a través de la sangre de Cristo. Es algo maravilloso darse cuenta que por la fe somos salvos al ser reconciliados con Dios a través de Cristo, no deberíamos perder de vista el propósito divino que la salvación nos ofrece durante la presente Edad del Evangelio. No es solamente con el fin de que su gracia puede ser manifiesta para con nosotros, sino también que podamos participar con Cristo para salvar a la raza humana bajo la administración de su futuro reino de justicia.

Estar “en Cristo” significa algo más que estar en armonía con él. Significa ser un miembro de su cuerpo. “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (1 Corintios 12:13). El apóstol Pablo, explica mas adelante: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1 Corintios 12:27). Esto significa que todas las promesas mesiánicas del Antiguo Testamento se aplican a la iglesia, tan bien como Jesús, quien es la cabeza.

Fue el propósito supremo de Dios que Jesús y su iglesia deberían ser exaltados a la gloria, el honor y la inmortalidad. “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 Pedro 1:4). También leemos: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” – 1 Juan 3:2.

Cuando el apóstol dice que los que están en Cristo son ahora ‘nuevas criaturas’, quería darnos a entender que la iglesia en la exaltación a la gloria celestial está en un proceso de creación que ahora está ocurriendo. Cuando la iglesia esté en la gloria, serán muchos más que los seres humanos pecaminosos, siendo que han sido purificados y santificados.

Pablo explica más adelante: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). Por lo tanto, el pueblo del Señor está siendo creado como seres Divinos para estar con el Padre y con su Hijo amado en toda la eternidad. Ellos participarán en todas las buenas obras de restauración de la humanidad a la vida sobre la tierra. A través del final de las edades en la eternidad participarán en todo programa que nuestro amado Padre Celestial diseñe para su gloria y la bendición de sus criaturas.

El trabajo creativo que se está llevando a cabo durante esta Edad del Evangelio no será completado hasta que la totalidad de la obra de Cristo, cabeza y cuerpo, sea completada en el plan Divino. Cada uno de nosotros está experimentando el proceso creativo como Nueva Criatura en Cristo Jesús mientras estamos aún en la carne. Si hemos sido bautizados en Cristo, nos hemos convertido ya en Nuevas Criaturas (engendradas). Ya las ‘cosas viejas’ han pasado y todas las cosas son ‘convertidas en nuevas’.

Todas estas son cosas nuevas de Dios. Aún no tenemos un nuevo cuerpo, pero tenemos una nueva mente que dirige al viejo cuerpo por nuevas sendas de justicia y servicio a Dios. Las cosas viejas pasaron y nuestra vieja visión egoísta de la vida ya no debería controlarnos. Las esperanzas mundanales, los objetivos y ambiciones ya no son las cosas sobre las que fijamos nuestros afectos. Como leemos: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” – Colosenses 3:1.

Ya no estamos trabajando para nosotros mismos, sino para Dios y al hacerlo se nos capacita para el trabajo del glorioso reino del futuro. Este es nuestro nuevo trabajo y es un privilegio tener una participación en ello. Se trata de una labor desinteresada, porque es por nuestros semejantes. Hemos sido reconciliados con Dios y ahora Dios nos invita a extender la posibilidad de la reconciliación con los demás. No vamos a ser capaces de llegar a muchos mientras estamos todavía en la carne, pocos de los que podamos alcanzar responderán, pero el objetivo es compartir el gran trabajo del reino.

Como nuevas criaturas (engendradas) en Cristo todas las cosas son hechas nuevas. Tenemos un nuevo trabajo por hacer, nuevas fuentes de sabiduría y fuerza nos permiten servir a Dios aceptablemente. Disfrutamos nuevas alegrías, el gozo del conocimiento de Dios, el estar asociados con El y con su Hijo amado. Tenemos un nuevo objetivo para el cual esforzarnos hasta el premio del Alto llamado de Dios en Cristo Jesús. Estas son ‘todas las cosas’ y son verdaderamente de Dios, para que se nos exalte a la naturaleza Divina si somos fieles hasta la muerte.

http://www.dawnbible.com/es/2008/0805cl-2.htm

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